Si enero fue el mes de Júpiter, febrero llega con una agenda apretada en el horizonte oeste. Es el mes más corto del año, pero astronómicamente suele ser muy intenso. A primera hora de la noche (entre las 19:00 y las 19:30), tendremos una oportunidad de oro para ver al planeta más escurridizo del sistema solar y una conjunción preciosa con las Pléyades.
Abrígate, porque febrero suele traer cielos muy limpios pero traicioneramente fríos.
La Luna: Citas importantes
Este mes la Luna nos va a servir de guía para encontrar otros objetos, así que atento a estas fechas.
1 de febrero: Luna Llena. Empezamos el mes con el "foco" encendido. La Luna estará en la constelación de Cáncer. Aunque su luz molestará para ver estrellas, es una noche bonita para pasear bajo su resplandor.
17 de febrero: Luna Nueva. El momento clave para los observadores de cielo profundo. Coincide con un eclipse anular de sol, pero desgraciadamente solo será visible en la Antártida. Para nosotros, significa una noche negrísima perfecta para sacar el telescopio.
24 de febrero: Cuarto Creciente y las Pléyades. Atento a esta noche. La Luna pasará extremadamente cerca (y ocultará algunas estrellas según tu ubicación) del cúmulo de las Pléyades. Ver el arco brillante de la Luna junto a los diamantes azules de las Siete Hermanas es una de las vistas más estéticas del año.
Planetas: Júpiter reina, pero Mercurio da el espectáculo
A las 19:00 h, el cielo se divide en dos escenarios: la calma en el Este y el ajetreo en el Oeste.
1. Júpiter (El vigilante constante) Sigue siendo el rey indiscutible. Nada más oscurecer, mira hacia el Este/Sureste.
La vista: Sigue brillando con una intensidad tremenda en la constelación de Géminis. Al estar tan alto, es el mejor momento para intentar ver detalles de sus bandas nubosas si tienes un pequeño telescopio, o seguir el baile de sus lunas con prismáticos.
2. El desafío de Mercurio (Mirando al Oeste) Febrero nos regala la mejor aparición vespertina de Mercurio de todo el 2026 para el hemisferio norte.
¿Cuándo? Alrededor del 19 de febrero, Mercurio estará en su máxima separación del Sol.
¿Dónde? Mira hacia el horizonte Oeste unos 45 minutos después de la puesta de Sol (sobre las 19:15 - 19:30). Verás un punto de luz brillante en el crepúsculo, más bajo que Júpiter.
La compañía: No estará solo. Venus también anda por la zona (aunque muy bajo) y Saturno se está despidiendo. Hacia el día 28, se formará una curiosa línea de planetas en el horizonte, aunque requerirá un horizonte muy despejado para verlos todos.
Aquí tienes una simulación de Stellarium para mitad de mes a las 19:15.
Joyas para Prismáticos y a Simple Vista
El planisferio resalta una selección fantástica de objetos que son fáciles de localizar y disfrutar, muchos de ellos incluso a simple vista desde cielos oscuros, o con unos sencillos prismáticos.
Es muy llamativo el hexágono de invierno. Lo forman las estrellas Capella, Cástor, Pólux, Proción, Sirio, Rigel y Aldebarán. La más brillante es Sirio, pero no porque sea muy grande, sino porque la tenemos a la vuelta de la esquina. Esa luz tan blanca, esos fotones que hoy llegan a tu retina, partieron de Sirio en agosto de 2017 y hoy llegan hasta ti.
Aquí tienes el cielo de invierno, con Júpiter, el más brillante. Arriba puedes distinguir el cúmulo de las Pléyades, debajo están las Híades. En el centro está la constelación de Orión.
En la zona de Tauro y Orión (Mirando al Sur-Sureste): Es la zona más rica del cielo invernal.
Las Pléyades: Inconfundible grupito de estrellas en la constelación de Tauro.

Las Híades: Justo debajo de las Pléyades, el gran cúmulo en forma de "V" que forma la cabeza del Toro, acompañado por la brillante estrella anaranjada Aldebarán.
La Nebulosa de Orión: En la famosa constelación del cazador, debajo de las tres estrellas del cinturón. A simple vista se percibe como una mancha borrosa que cobra vida con cualquier ayuda óptica.
Mirando hacia el Este y lo alto del cielo:
El Pesebre (M44): Situado en la tenue constelación de Cáncer, entre los brillantes Géminis y Leo. Aparece como una nube difusa a simple vista que se resuelve en estrellas con prismáticos.
Y si has cogido los prismáticos para verlo mejor, no los sueltes y busca el cúmulo M37 en Auriga. En esta constelación tienes algunos cúmulos más. Escudríñala despacio con los prismáticos a ver qué te encuentras...
El Cúmulo Doble: Muy alto en el cielo, situado entre las constelaciones de Perseo y la inconfundible "W" de Casiopea. Son dos cúmulos estelares juntos espectaculares. En la foto de larga exposición aparecen las nebulosas del alma y el corazón.

Mirando al Oeste:
La Galaxia de Andrómeda (M31): A esta hora ya está bajando hacia el horizonte noroeste, cerca de la constelación del Cisne (Deneb). Es nuestra galaxia vecina, visible como una mancha ovalada y difusa.
¡Un buen menú para disfrutar del cielo de febrero a primera hora de la noche!


