Llega agosto y el calor aprieta, pero las ganas de mirar arriba con una buena bebida fresquita y unos prismáticos no nos las quita nadie. Además, este mes de agosto de 2026 viene cargado de emociones fuertes, con un protagonismo estelar absoluto que lleva meses, años, rondando nuestras cabezas: ¡el esperadísimo eclipse total de Sol!
Antes de lanzarnos a los hitos del mes, aquí tienes la agenda lunar imprescindible:
Luna Nueva: El 12 de agosto (¡y ojito, porque coincide con el gran evento del mes!).
Luna Llena: El 28 de agosto que vendrá acompañada de un eclipse lunar.
El gran protagonista: ¡El Eclipse Total de Sol del 12 de agosto!
Si estás por España, prepárate porque este es el evento astronómico de la década (¡o del siglo!). El 12 de agosto al atardecer, la sombra de la Luna barrerá la península ibérica de noroeste a sureste justo en las horas previas a la puesta de sol. Como ya comentamos en su día haciendo el "ensayo general" en primavera, hay que tener los prismáticos y el horizonte más que vigilados: el Sol estará bajísimo, a apenas unos grados de altura, así que busca un sitio despejado de montes o edificios altos. ¡Y recuerda: protección solar homologada para la fase parcial y máxima precaución! (Y los que tengáis la suerte de estar en zona de totalidad, a disfrutar de ese momento mágico en el que la noche cae de golpe).
Aquí van los datos para Zaragoza:
En esta página del IGN puedes obtener los datos para tu localidad. Ahí tienes abundante información adicional.
Y en esta otra puedes ver las sombras en un lugar y una hora determinada. Para poder comprobar si vas a tener visibilidad.
Las Perseidas (12-13 de agosto):
Aunque la Luna nueva del día 12 nos deja el cielo completamente oscuro (ideal para ver fugaces por doquier), las lágrimas de San Lorenzo caen justo en paralelo al jaleo del eclipse solar. Busca una tumbona, aléjate de las farolas y échale un vistazo al cielo unas horas después del eclipse. ¡Siempre caen unas cuantas dignas de deseo!
La resaca lunar y el eclipse de fin de mes:
Por si fuera poco, rematamos el mes con una Luna Llena el 28 de agosto que viene acompañada de un eclipse parcial profundo de Luna (en la noche del 27 al 28). La Luna sobre las 4:30 de la madrugada comenzará a oscurecerse dándonos otra excusa perfecta para salir al fresco con los prismáticos montados en trípode.
Además de estos grandes eventos, este mes es fantástico para mirar al cielo por la noche:
Si el mismo día del eclipse de Sol aguantas hasta el amanecer, podrás ver a los planetas, excepto Venus, desfilando a lo largo del plano de la Eclíptica. Aquí tienes un par de desfiles de otros años:
Un rato después del anochecer ya tienes a la estrella Vega muy alta en el cielo, en la constelación de la Lira. Si miras con unos prismáticos a la estrella que hay junto a ella en dirección a Deneb, verás que es doble. Y si la miras con un telescopio potente, puedes llegar a darte cuenta que cada una de las dos componentes a su vez también es doble. Vamos, que esa estrella son cuatro unidas gravitacionalmente... Vaya borrachera con La Lira...
En el triángulo de verano, en el camino desde Altair a Vega, encontrarás a simple vista un borroncillo, que si lo miras con prismáticos verás que es el cúmulo de la percha. Una percha perfecta, aunque esté boca abajo.
Siguiendo con estrellas dobles para ver con prismáticos no te pierdas Albireo con sus dos componentes coloreadas. Y la más fácil de ver, aunque no de pronunciar: Zubenelgenubi, en Libra.
Este mes tienes a la Vía Láctea cruzando el cielo. Busca un lugar muy oscuro. Merece la pena.

Aún quedan lugares con playas bastante oscuras para disfrutar viendo el centro de nuestra galaxia. Esta playa la encontré en medio del Atlántico.
Perseidas que capté hace unos años a lo largo de toda la noche el 12 de agosto sobre el castillo de Loarre.
En cuanto a nebulosas, viveros de estrellas, la más brillante que tienes es la nebulosa de la Laguna M8 en Sagitario.
Y más tenue, en el triángulo de verano, está la nebulosa de la Mancuerna M27. Un sarcófago de estrella moribunda...

Sin dejar los prismáticos busca el cúmulo de los patos salvajes, M11, junto a la cola del Águila. Son estrellas hermanas que ya son jovenzuelas.

Tienes varios cúmulos globulares para ver con prismáticos. Son pelotillas de cientos de miles de estrellas que están en el halo galáctico, por encima y debajo del plano de nuestra galaxia. El más grande es M13, en Hércules. Pero si no te tumbas te acabará doliendo el cuello.

Pero M22 es muy brillante y fácil de encontrar encima de la tapa de la tetera de Sagitario. No te dolerán las cervicales al buscarlo.

Fácil de encontrar, pero menos brillante, es M4 a la derecha de la estrella Antares

Con un teleobjetivo de 135mm podemos ver la estrella anaranjada Antares abajo y a su derecha el cúmulo globular M4.
A simple vista puedes ver a Mu Cephei, la llamada estrella granate de Herschel. Es la estrella más rojiza que puedes ver en el cielo. Quizá sea la estrella más lejana que podamos ver a simple vista, pero es que es descomunalmente grande. De las más grandes conocidas. Para que te hagas a la idea del tamaño piensa que la luz tardaría 0,1 segundo en recorrer el perímetro de nuestro planeta, 14 segundos el del sol ¡y casi 7 horas el de la estrella granate de Herschel! Pffffff... Una estrella granate que le saca los colores a cualquiera.
En la siguiente foto retraté a la Nebulosa de la Trompa de elefante junto a la estrella Mu Cephei. La hice con un objetivo de 135 mm.
¿Quieres más? Este mes de agosto te propongo información extra por si tienes acceso a un pequeño telescopio. Allá va:

Aquí va una "historieta" que escribí, basada en el mito de Orfeo y Eurídice, para "Delirio Cósmico":
¿Y si el mito fuera cierto?
He ido al taller a recoger la moto y Helena, mi mecánica, que es griega, me ha contado algo que le trae de cabeza. Por lo visto, hace unos días, Orfeo y Eurídice se casaron. Orfeo había dejado el orfeón, y ya le han cambiado el nombre al coro. Ya no es el Orfeón. Ahora, al irse, se llama “ ́n”. Nada más que la tilde y la n final.
Helena cantaba con él, y dice que ha sido una pérdida terrible, que con la lira era un auténtico virtuoso. Por lo visto, cuando la toca, puede hacer llorar a los árboles y a las piedras.
Eurídice se había enamorado perdidamente de esa manera de tocar. Llevaban ya un tiempo juntos y al final se han casado. Pero no han podido tener peor suerte. El mismo día de la boda, una víbora mordió a la joven en un pie. No pudieron hacer nada. Falleció en unas horas.
Y, según parece, ella descendió al inframundo, que es algo así como el infierno pero sin ese componente de castigo. Por lo visto es donde iremos todos al terminar la vida. Imagino que está entre el cementerio y la gasolinera. Pues ahí se plantó Orfeo con su lira. En las puertas del mismísimo inframundo. Y empezó a tocar. Me cuenta Helena que la música le ablandó el alma a Hades, el guarda de seguridad del inframundo. Y empezó a llorar de tal forma que terminó accediendo a que Eurídice volviera con él al pueblo, a terminar de vivir lo no vivido. Pero les puso una condición: Orfeo iría delante y no podría volver la vista hacia ella hasta que los rayos del Sol bañaran a la joven. Tendría que confiar ciegamente en que ella le seguía.
Y así lo estaba haciendo. Aguantándose las terribles ganas de mirarla. Cuando salieron al Sol y Orfeo se volvió hacia ella, lo primero que vio fue que aún tenía un pie en la zona sombría. No pudo remediar la tragedia. Ella se desvaneció diluyéndose, alejándose, para siempre. Y ahora Orfeo no para de llorar. ¡Qué tragedia!
Helena ha catasterizado la lira. Por lo visto, de joven, hizo un curso de tornera fresadora y sabe cómo hacer estas cosas. Pero lo asombroso es que al colocar las estrellas allí arriba, junto a Vega, para dejarlas en forma de constelación, dice que ha encontrado una alianza de bodas con una inscripción en el interior: Orfeo y Eurídice. Amor eterno.
Y claro, ahora me está fundiendo a preguntas... que si los mitos son reales, que si nadie sabía que allí había un anillo, que era imposible verlo cuando ocurrió esta historia, que si las casualidades no son tales, que si las sincronicidades se dan porque toda la conciencia es una. Que si Jung. Que si el yo se oculta tras ideales supuestamente nobles, y que por eso se mata a los profetas...
¿Y yo qué le voy a decir? Pues que igual tiene razón... que cada vez que miro por el telescopio a la constelación de la lira no puedo dejar de ver el anillo de Eurídice.
Y seguimos con nuestro vistazo al cielo de agosto... Además de los cúmulos globulares ya comentados puedes ver unos cuantos más. Son M92, M10, M12, M15, M3 y M5.
M10 y M12 en la constelación de Ofiuco.
En cuanto a cúmulos abiertos te he señalado M6, M7, M39 y el cúmulo doble de Perseo, que ya empieza a asomar.
Si quieres un extra de nebulosas puedes buscar M17 y M16.

Nebulosa del Águila, M16, con sus famosos "Pilares de la creación".
Detalle de la galaxia del cigarro, M82.

Y ya empieza a asomar la gran galaxia de Andrómeda, M31, que puedes verla con cualquier prismático, incluso a simple vista en cielos muy oscuros. Esta fotografía se la hice con 250 mm. de focal.
Y si tienes equipo de fotografía con guiado y seguimiento, no olvides que la constelación del Cisne es una fuente de astrofotografías espectacular...


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