Llega marzo y con él, el gran cambio de escenario en el cielo. Las majestuosas constelaciones de invierno empiezan a decantarse hacia el oeste, despidiéndose poco a poco, mientras por el este asoman las grandes figuras de la primavera. Es un mes de transición, de días que se alargan y de noches que, si las nubes nos dan tregua, ofrecen una claridad excelente para sacar los prismáticos.
El Sol y la Primavera
El león de la constelación de Leo ya asoma por el este y parece que se pregunta dónde está el oeste. ¿Tú lo sabes? El 20 de marzo, día del equinoccio de primavera, lo tendrás muy fácil: verás salir el Sol exactamente por el este, y se pondrá exactamente por el oeste.
A partir de ese día, y durante toda la primavera, el Sol irá ganando altura al mediodía porque cada jornada sale y se pone un pelín más hacia el norte. El día empieza a ganarle la batalla a la noche.
Mirando una foto de un rastro de estrellas puedes deducir dónde está el oeste. ¿Lo encuentras?
La Luna y un Eclipse Oculto
Este mes nuestra satélite tiene una agenda apretada, con un evento espectacular que, lamentablemente, nos pillará a contrapié.
3 de marzo (Luna Llena y eclipse): Tendremos Luna llena. Ese mismo día ocurre un espectacular eclipse total de Luna, pero las matemáticas orbitales no nos favorecen esta vez: el eclipse solo será visible desde América, el Pacífico y el este de Asia. En España y el resto de Europa nos conformaremos con ver salir una Luna Llena brillante y enorme al atardecer.
19 de marzo (Luna Nueva): Marca este fin de semana en rojo. Las noches sin Luna son el mejor momento para huir de las luces de la ciudad y buscar la parte más oscura del cielo.
21 y 22 de marzo (la luz cenicienta): Justo unos días después de la Luna Nueva, cuando asoma como un fino cuerno al atardecer, es tu mejor oportunidad para ver la luz cenicienta. Esa parte oscura del disco lunar que vemos sutilmente iluminada no es magia, es el reflejo de la luz del Sol rebotando en los océanos y nubes de la propia Tierra y proyectándose sobre la Luna. Un espectáculo precioso a simple vista y con prismáticos. El día 22, además, esa fina Luna pasará cerquísima de las Pléyades.
El baile de los planetas
Júpiter: Sigue siendo el rey indiscutible de la noche. En cuanto oscurece lo verás brillar altísimo en el cielo, inconfundible. Apunta hacia él con tus prismáticos (apóyate en algo firme) y observa cómo a lo largo de los días giran a su alrededor sus lunas alineadas.
- Venus y Saturno: Durante los primeros días del mes aún veremos a Venus como un faro deslumbrante cerca del horizonte oeste justo al atardecer, aunque cada día bajará más. Hacia el 8 de marzo, si tienes un horizonte oeste muy despejado, podrás ver a Venus acercándose visualmente mucho a Saturno en las luces del crepúsculo. En el planisferio del mes no aparece Saturno, porque está representado el cielo a mitad de mes y a las 20h. En esta imagen del simulador Stellarium puedes ver cómo estarán los dos planetas el día 8 a las 19:45.
A simple vista y con prismáticos
La constelación de Orión, el cazador, sigue presidiendo las noches de marzo.
A su alrededor sigue brillando el inmenso Hexágono de Invierno, formado por las estrellas Capella, Cástor, Pólux, Proción, Sirio, Rigel y Aldebarán. La más brillante de todas es Sirio, parpadeando con fuerza hacia el sur.
Y por el este ya aparece completo Leo, con ese gran signo de interrogación que se forma en su cabeza.
Coge los prismáticos y pégate un baño de estrellas:
- M45 (Las Pléyades): En lo alto del cielo, un cúmulo de estrellas recién nacidas que a simple vista parece una Osa Menor en miniatura:
M44 (El Pesebre): Desde un lugar oscuro, a medio camino entre Géminis y Leo, verás este cúmulo abierto como un enjambre de abejas.
Cúmulo doble de Perseo: Lo tienes muy fácil de localizar, en el camino de Casiopea a Perseo:
- M36, M37 y M38: Si miras hacia Auriga (el pentágono sobre Tauro), encontrarás estos tres cúmulos abiertos espectaculares en noches sin luna:
M42 (La Gran Nebulosa de Orión): En el puñal de Orión tienes su extraordinaria nebulosa, cuyo centro grisáceo verás sin dificultad con cualquier prismático.

Extra: El festival de la astrofotografía
Para quienes usan telescopio o acoplan cámaras con teleobjetivos y monturas de seguimiento, marzo es la última gran oportunidad para capturar las nebulosas de invierno con largas exposiciones antes de que se oculten demasiado pronto.
Alrededor de Alnitak (la estrella más baja del cinturón de Orión), las cámaras revelan las nebulosas de la Flama y la icónica Cabeza de Caballo:
Apuntando un poco más arriba, se puede capturar la Nebulosa del Cangrejo (M1), el remanente de una supernova:
Y barriendo la Vía Láctea de invierno con gran campo, podemos registrar gigantescas nubes de gas como la Nebulosa de California:
La Trompa de Elefante:
La Roseta:
O acercarnos a Sirio para cazar las maravillosas nebulosas de la Gaviota y el Casco de Thor:
Aún puedes fotografiar la galaxia del Triángulo M33:
O, ya para nota... La nebulosa de la Cabeza de Delfín:
¡Un auténtico delirio cósmico para despedir el invierno!









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