Noviembre nos trae noches cada vez más largas y un cielo que empieza a cambiar de aspecto. Las constelaciones del verano se despiden por el oeste, mientras que por el este aparecen las que nos acompañarán durante el invierno. Y no hace falta trasnochar para disfrutarlo. Hacia las ocho de la tarde ya tenemos un cielo completamente oscuro y muchas cosas interesantes que descubrir.
Saturno sigue siendo el rey de la noche
Saturno continúa brillando hacia el sur, en la constelación de Acuario. Es el planeta más fácil de localizar durante las primeras horas de la noche. Aunque parece una estrella amarillenta, su luz apenas parpadea.

Saturno a lo largo de los últimos seis años. Va cambiando nuestra posición con respecto a él, por eso vemos sus anillos inclinados desde distintos puntos de vista.
Si tienes un pequeño telescopio, no pierdas la oportunidad de observar sus famosos anillos. Después de haberlos visto casi de perfil durante 2025, poco a poco van recuperando su inclinación y resultan cada vez más fáciles de distinguir.
El día 20 la Luna estará cerca de Saturno, formando una bonita pareja que podremos contemplar a simple vista.
Una W que nos guía por el universo
Mira hacia el norte, casi encima de tu cabeza. Encontrarás cinco estrellas brillantes que dibujan una W. Es Casiopea, una de las constelaciones más fáciles de reconocer.
Muy cerca de ella, entre Casiopea y Perseo, se encuentra una auténtica maravilla para observar con prismáticos: el Doble Cúmulo de Perseo. Son dos enormes agrupaciones de estrellas que aparecen juntas en el mismo campo de visión. En un cielo oscuro incluso podemos distinguirlas como una pequeña mancha blanquecina.
Y si seguimos explorando esta región, descubriremos que está atravesada por la Vía Láctea. Aquí no resulta tan brillante como en verano, pero unos prismáticos nos permitirán recorrer innumerables campos de estrellas.
Una galaxia a simple vista
La constelación de Andrómeda se encuentra muy alta en el cielo durante las primeras horas de la noche. En ella podemos buscar la famosa galaxia de Andrómeda, M31.
Desde un lugar oscuro aparece como una pequeña nubecilla alargada. Con prismáticos resulta mucho más evidente.
Estamos contemplando una galaxia que contiene cientos de miles de millones de estrellas y cuya luz ha tardado unos dos millones y medio de años en llegar hasta nuestros ojos. ¡Y podemos verla sin telescopio!
Si nunca la has encontrado, noviembre es uno de los mejores meses para intentarlo.
Las siete hermanas ya están aquí
Por el este aparece Tauro, anunciando la llegada del cielo invernal. Una de sus joyas es el cúmulo de las Pléyades, también conocido como las Siete Hermanas.
A simple vista parece un pequeño grupo de seis o siete estrellas muy juntas. Pero si lo observamos con prismáticos, descubriremos muchas más.
Un poco por debajo encontraremos las Híades, otro cúmulo estelar mucho más extendido, que dibuja una V alrededor de Aldebarán. Aunque esta estrella rojiza parece formar parte del grupo, en realidad se encuentra mucho más cerca de nosotros.
Y si esperamos un poco, veremos aparecer por el horizonte oriental a Orión, con sus tres estrellas del cinturón perfectamente alineadas. El invierno está llamando a la puerta.
Estrellas fugaces de noviembre
Este mes tenemos dos lluvias de meteoros interesantes.
Las Táuridas alcanzan sus máximos alrededor de los días 5 y 12. No producen muchas estrellas fugaces, pero algunas son extraordinariamente brillantes y se desplazan lentamente por el cielo. Podemos verlas desde las primeras horas de la noche, cuando Tauro ya empieza a elevarse sobre el horizonte.
Las Leónidas alcanzarán su máximo la noche del 17 al 18. Sus meteoros son mucho más rápidos y pueden atravesar el cielo en un instante. Para observarlas conviene esperar hasta después de medianoche, cuando la constelación de Leo empieza a ganar altura. Las mejores condiciones llegarán de madrugada.
La Luna de noviembre
Luna nueva el 9 de noviembre.
Cuarto creciente el 17 de noviembre.
Luna llena el 24 de noviembre.
La Luna llena de este mes será especialmente llamativa porque se producirá muy cerca del perigeo, el punto de su órbita más próximo a la Tierra. Es lo que popularmente conocemos como una superluna.
Aunque su tamaño aparente será algo mayor de lo habitual, a simple vista no es fácil apreciar la diferencia. Lo que sí podremos disfrutar será de una Luna espléndida iluminando las noches de finales de noviembre.
Los días posteriores a la Luna nueva serán estupendos para observar su fina silueta creciente y la luz cenicienta, esa tenue iluminación que nos permite distinguir la parte oscura del satélite gracias a la luz reflejada por la Tierra.
Y si eres de los que madrugan...
Durante la segunda mitad del mes, Júpiter y Marte aparecerán muy juntos en el cielo de la madrugada. Su máximo acercamiento será el día 16. Venus brillará intensamente antes del amanecer y Mercurio también podrá localizarse muy bajo hacia el este, especialmente alrededor del día 20.
Pero si prefieres disfrutar del cielo después de cenar, no te preocupes. Saturno, Andrómeda, las Pléyades y los magníficos cúmulos de Perseo ofrecen motivos más que suficientes para salir a mirar las estrellas.
PUBLICACIONES Y ESPECTÁCULOS
Estoy publicando en el suplemento de ciencia de Heraldo de Aragón, Tercer Milenio, distintos artículos sobre la Luna cenicienta o sus cráteres como este de Copérnico, de Aristóteles, de Platón o Clavius. También hay contenido de medición de distancias cercanas o lejanas en el universo. Explicación sobre las nebulosas de emisión, la dispersión de la luz. O este sobre la paradoja de Olbers.








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